Ir en bicicleta no es difícil pero requiere de algunas habilidades, como serían mantener el equilibrio, conducir la bicicleta por donde se quiere y estar atento al entorno para no causar o ser víctima de algún accidente. A estas habilidades hay que añadirle la fuerza muscular para pedalear la cual dependerá del relieve del terreno, que en el caso de Santiago en de mediana a baja magnitud. Las características de una bicicleta deben adaptarse o facilitar su manejo en función de su uso. No es lo mismo una bicicleta para correr, para transporte de mercancías, para circular por montaña o por la ciudad. De ahí que el diseño de una bicicleta condiciona su uso principal.
Los ciclistas urbanos, o sea, los que apuestan por la bicicleta como sistema de transporte pueden recorrer una media de
Es evidente que el pensamiento que para circular por la ciudad no importa la bici escogida puede ser contraproducente. Quien escoge la bici como sistema de transporte pasará probablemente muchas horas montado en la bicicleta y esto puede acarrear problemas físicos si no se han atendido algunos criterios de ergonomía.
Aunque ir en bici es saludable y contribuye a un sin fin de mejoras fisiológicas (cardiovasculares, musculares, metabólicas, etc.) también se debe aceptar que un uso inadecuado puede incitar determinadas lesiones (tendinitis, distrofias musculares, hipodermitis, etc.). La ergonomía aplicada a la bicicleta constituye una asignatura básica y que a menudo es poco conocida. La bicicleta no deja de ser una máquina que se acopla a una persona y por tanto esta debe adaptarse a las características del usuario y sólo a continuación adaptar el diseño al uso prioritario, que en este caso para una bicicleta urbana es una posición erguida que facilite la visibilidad y el cuidado del cuerpo.
En las bicicletas no es muy diferente que el caso de ir a comprar ropa en donde se pregunta por la talla, al fin y al cabo, esta máquina precisa de una interacción con diferentes partes de nuestro cuerpo y debe adaptarse a la diversidad humana. Existen tablas que facilitan la equivalencia entre la altura del ciclista y la talla del marco que mejor se adapta a la persona.
Otra característica del marco de la bicicleta es la forma, cuyo diseño pretende responder esencialmente a facilitar el uso. Una bicicleta urbana requiere de una circulación que está marcada por las continuas paradas y un cuadro sin barra alta facilita montar y desmontar. En cambio la barra alta confiere a la bicicleta que esta sea más dominable, lo cual puede ser esencial para situaciones que requieren un buen equilibrio como puede ser bajando una pendiente de montaña. Lógicamente, también hay aspectos estéticos en el diseño de una bicicleta y esto da un sin fin de formas, aunque los tipos básicos son unos pocos. En definitiva, la estética es importante, pero la talla lo es mucho más.
La altura del sillín aunque no siempre se considera importante es esencial cuando se valora la ergonomía en la bicicleta. Uno de los vicios más comunes es precisamente llevar el sillín demasiado bajo con la idea que al detenerse se pueda colocar los pies planos sobre el suelo. El sillín demasiado bajo hace que la pierna no se estire todo lo que debería lo cual provoca un sobreesfuerzo muscular que cansa más rápidamente, eso sin considerar otros aspectos biomecánicos. Si por el contrario se lleva el sillín demasiado alto se puede provocar molestias en los tendones.
La posición correcta del pie sobre el pedal es que donde empiezan las articulaciones de los dedos estén sobre el eje del pedal. Así pues pedalear con la punta de los pies, el puente del pié o el talón es incorrecto.
Es por esta consideración que en las mediciones se considerará siempre un ciclista en su posición ergonométrica correcta a fin obtener resultados que se ajusten a la necesidad, comodidad y salud de un usuario que use la bicicleta en un contexto urbano.
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